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El Gasto Energético en Nutrición y Dietética

Publicado: 8 de Septiembre de 2016

El gasto energético total se puede definir como el resultado de la

suma de 3 elementos: Gasto energético basal; Gasto termogénico de los alimentos;

Gasto energético por actividad física.

Gasto Energético Basal

El gasto energético basal se puede definir de forma general como la energía diaria que

necesita el cuerpo para mantener sus funciones básicas. Es decir, es la energía que

consume el cuerpo para poder mantener con normalidad procesos fisiológicos y

metabólicos autónomos (aporte de oxígeno a tejidos, respiración, regeneración de

células, síntesis de proteínas, etc.). Si el cuerpo recibe menos energía que este mínimo

necesario comenzará a obtener energía de sus propias reservas, como por ejemplo del

tejido adiposo. Pero hay que tener en cuenta que si el aporte de energía de los

alimentos es demasiado bajo durante un tiempo prolongado, el organismo corre el

riesgo de no poder mantener de forma adecuada sus procesos y funciones básicas. El

gasto energético basal supone alrededor del 65-70% del gasto energético total diario.

Gasto Termogénico de los Alimentos

El gasto termogénico de los alimentos supone alrededor del 10-15% del gasto

energético total en el contexto de una dieta variada y equilibrada. El concepto de

gasto termogénico de los alimentos se puede resumir en una frase: Es el gasto de

energía que el cuerpo debe realizar para digerir y metabolizar los alimentos que

consumimos.

El consumo de energía durante estos procesos de digestión puede aumentar o

disminuir dependiendo de dos factores esenciales: El tipo de alimentos que

consumimos, y el número de comidas que se realizan a lo largo del día.

En este sentido, la digestión de macronutrientes presenta unas necesidades de

energía diferentes, así, para digerir las proteínas y las grasas, el cuerpo necesita gastar

más energía que para la digestión de hidratos de carbono. Y dentro de los hidratos de

carbono, la digestión de azúcares es más rápida y requiere menor gasto de energía que

la digestión de hidratos de carbono complejos. Por eso, las dietas con mayor

contenido en proteínas y con alimentos ricos en fibras, elevan el gasto termogénico

de los alimentos, es decir, que el cuerpo necesita gastar más energía para obtener los

nutrientes y la energía contenida en estos alimentos.

La influencia del número de comidas en el gasto termogénico es fácilmente deducible:

Cada vez que comemos, el cuerpo pone en marcha los procesos fisiológicos y

metabólicos necesarios para realizar la digestión. Por ello, cuantas más veces al día

realicemos una comida, mayor será el consumo de energía que el cuerpo realice. De

ahí surge una de las recomendaciones más habituales para una alimentación

saludable y equilibrada: Realizar al menos 5 comidas al día. Es mejor comer poco

muchas veces que mucho una vez.

Gasto Energético por Actividad Física

En líneas generales, el gasto por actividad física no es superior al 30% del gasto

energético total diario. Este gasto se refiere al consumo de energía que el cuerpo

realiza por la actividad física diaria. Por actividad física se entiende cualquier

movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que suponga un

consumo de energía. Por lo tanto, es importante considerar no sólo el gasto

energético que se produce por la práctica de ejercicio o de un deporte, sino también la

actividad física diaria que realiza una persona, uso coche, bicicleta o paseo para ir al

trabajo o compra; uso de escaleras, ascensor o escaleras mecánicas; la actividad

realizada en el trabajo (sentado en oficina, cargando o descargando materiales, etc.

El margen de gasto energético por actividad física es en muchas ocasiones el que

permite realizar “excesos” en la dieta. Para mantener un peso estable, en ocasiones es

incluso mejor mantener un estilo de vida físicamente activo que restringir el consumo

de alimentos.

En resumen, conocer al máximo posible el gasto de energía que realiza un individuo

nos va a permitir ajustar lo más exactamente posible sus necesidades de consumo de

energía, o sea su dieta, para conseguir el mantenimiento de peso, la reducción de peso

o el incremento de peso, del modo más saludable posible y sin comprometer l a salud

del mismo.

Cálculo del gasto energético

El cálculo del gasto energético se fundamenta en la suma de dos componentes:

- El gasto energético en reposo: Engloba al gasto energético basal y el gasto

termogénico de los alimentos. Se puede calcular a partir de fórmulas

establecidas o bien por métodos directos e indirectos.

- El gasto por actividad física: Se calcula a través de la utilización de equipos

de medida de la actividad física (podómetros, acelerómetros) y mediante

valoración semicuantitativa a través de cuestionarios validados.

Cálculo del gasto energético en reposo

El gasto energético en reposo se puede estimar mediante la utilización de fórmulas

estandarizadas y validadas (tabla 1). De todas las fórmulas desarrolladas, una de las

más utilizadas es la Fórmula de Harris- Benedict, que utiliza los datos de sexo, edad,

peso y altura de la persona evaluada (tabla 1).

Las fórmulas para estimación del gasto energético en reposo tienen la ventaja de su

inmediatez y facilidad de uso, además del coste cero. Sin embargo, estas f´romulas

sólo serán adecuadas en situaciones de peso normal y cuando no existen

requerimientos especiales. En sujetos que presentan sobrepeso u obesidad, estas

fórmulas van a sobreestimar las necesidades energéticas, por lo que es muy

importante tener en cuenta correcciones específicas para ajustar los requerimientos

específicos durante la valoración nutricional. En el caso de situaciones de sobrepeso u

obesidad, lo más habitual es la utilización del peso ajustado:

Peso Ajustado (kg) = [(Peso actual-Peso ideal) x 0,25]+Peso ideal

Peso ideal (kg) = 22,1 x (Talla en m)2



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