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GESTION DEL ESTRES

28 de Octubre de 2018

Owen Fitzpatrick, uno de los mayores referentes a nivel mundial de PNL (programación neurolingüística), compartió recientemente unos vídeos con diferentes estrategias para gestionar o reducir el estrés.

Para cada uno de estos vídeos escribí una pequeña publicación aportando mi propia visión con el objetivo de hacer más disponibles esta serie de técnicas. A continuación tienes el pack completo de estrategias.

Antes de meternos de lleno me gustaría comentarte que no es necesario que realices todas las técnicas, la mejor opción es probarlas para encontrar cuál/es te son más útiles e ir experimentando y divirtiéndote por el camino.

Y si te quedas con ganas de más te recomiendo echarle un ojo al taller de Gestión del estrés: https://www.facebook.com/events/135...

1. Qué puedo controlar

Una de las razones por las que sentimos estrés es la sensación de incertidumbre o de falta de control delante de una situación, ya sea real o imaginaria.

Nuestro cerebro lo percibe como un tipo de amenaza y prepara nuestro cuerpo para afrontarla obteniendo la respuesta de estrés.

En un momento como éste, en el que percibes esta incertidumbre, una de las cosas que puedes hacer para volver a un estado más tranquilo es preguntarte qué es lo que SÍ puedes controlar ahora.

Lo que no puedes controlar es lo que te está generando estrés pero... ¿y sí pones toda tu atención en lo que está en tu mano controlar?

Cuando te empiezas a preguntar qué puedo controlar empiezas a focalizarte en las cosas en las que puedes influir y esto genera una sensación de tranquilidad que sirve para contrarrestar a la de estrés.

Si además haces esta preguntar varias veces puedes llegar a la conclusión de que hay cosas comunes que puedes controlar en prácticamente cualquier tipo de situación, por ejemplo la respiración.

Así que si en lugar de mantener continuamente tu atención en lo incontrolable empiezas a preguntarte qué puedes controlar, y una de las cosas que haces es cambiar tu respiración haciéndola poco a poco más lenta y profunda, lo que consigues es activar otras partes de tu cerebro y de tu sistema nervioso que te permitirán empezar a relajarte y activar los procesos fisiológicos que se encargan de regular el buen funcionamiento de tu cuerpo.

La próxima vez que sientas estrés o percibes esa falta de control, prueba a preguntarte qué puedo controlar y me cuentas lo bien que te ha funcionado :)

2. Cómo me sentiré sobre esto en 6 meses

Cuando estás en medio de la acción es difícil pensar más allá, a no ser que lo vayas entrenando, por eso muchas cosas que parecen enormes en el mismo momento, y que por eso te generan estrés, pasado un tiempo parecen cosas insignificantes.

¿Y sin en vez de esperar a que lo veas de forma insignificante pasado un tiempo te preguntas ahora cómo me sentiré sobre esto en 6 meses?

Es una simple pregunta que esconde un potencial enorme ya que te ayuda a coger perspectiva de una manera muy rápida.

Si te acostumbras a hacerte esta pregunta cada vez que se produzca una situación que te estrese, rápidamente aprenderás a relativizar los asuntos que realmente no tienen importancia con lo que podrás sentirte de una manera mucho más relajada y afrontar las cosas con mayor tranquilidad.

La mayoría de cosas que nos preocupan pierden toda su importancia pasado un tiempo, así que... ¿no sería mejor hacerles perder importancia ahora?

3. Escribe todo lo que se te pase por la cabeza

Nuestro cerebro funciona de maneras sorprendentes y muchas veces todavía desconocidas, y nos empeñamos en darle un uso que no suele ser el más efectivo ni útil.

Cada preocupación que tienes "abierta" en la mente te ocupa espacio y tiempo, y además agota tu energía, porque si no cierras un tema tu cerebro se encarga de darle vueltas periódicamente con el objetivo de que recuerdes que eso sigue ahí.

Es un mecanismo muy útil si tienes pocas cosas en las que pensar, pero en una sociedad hiper estimulada como la nuestra, este mecanismo se descontrola generando estrés y disminuyendo tu capacidad de concentración.

Dscargar todo lo que haya en tu mente en papel, en el móvil o en el ordenador, permite liberar todos esos recursos que estaban atrapados en darle vueltas consiguiendo relajar tu mente y disminuir el estrés.

Solo el hecho de escribir tus preocupaciones puede tener un efecto inmediato en tu estado emocional, y muchas veces al ponerlo en papel también te das cuenta de que no son para tanto.

Y si además para cada preocupación que apuntas te haces la pregunta de ¿cómo me voy a sentir sobre esto en x meses? (explicada en una publicación anterior), los efectos positivos se multiplican.

Libera tu mente para que se dedique a crear porque para recordar tantas cosas ya está la agenda.

4. Sí sí tengo mucho estrés pero...

Otra magnífica forma de cambiar tu foco de atención en algún momento en el que te preocupe o te estrese algo es decirte a ti mismo "pero" y buscar el lado positivo de la situación u otra cosa buena que haya en tu vida.

Por ejemplo, te estás preocupando por algo del trabajo y en el momento que te das cuenta de estos pensamiento dices: "pero... el trabajo me permite ganar dinero para disfrutar de mi ocio" o "pero... esta situación es una oportunidad para aprender x" o "pero... hoy hace un día estupendo y me voy a ir a dar un paseo".

Como puedes ver es como si hicieras un parón en el bucle de pensamientos negativos para enfocarte en algo positivo, y cuando te enfocas en algo positivo tu estado emocional cambia para adaptarse.

Es una técnica sencilla de aplicar que si la utilizas habitualmente acaba saliendo de forma automática cada vez que piensas en preocupaciones, con lo que logras un alivio prácticamente instantáneo.

5. Dirige tu atención

Probablemente una de las mejores formas de reducir tu estrés es dirigir tu atención a lo que está pasando en este momento, no dentro de un rato no hace un rato sino justo en este mismo momento.

Puedes empezar poniendo tu atención a las sensaciones físicas en tu cuerpo, al tacto de la ropa en tu piel, a como entra y sale el aire por tu nariz... y puedes ir alternando con lo que sucede alrededor tuyo: los sonidos y de dónde vienen, los olores, la temperatura, los colores y las formas...

El mindfulness está basado en dirigir tu atención a todo lo que existe en el momento actual, lo que te ayuda a dejar ir todo el resto de cosas porque lo único que realmente existe es el microsegundo en el que te encuentras.

Sólo con unos momentos o unos minutos de dirigir tu atención alternando lo que hay fuera de ti con lo que hay dentro puedes reducir el estrés a niveles muy bajos y aumentar tu bienestar.

La perfección hace la práctica y, como en cualquier experiencia contemplativa, cuando estés haciendo este ejercicio solo tienes que ir dirigiendo tu atención y volver a dirigirla suavemente cada vez que te despistes.


Con estas 5 estrategias para gestionar y reducir el estrés puedes conseguir muy buenos resultados